¿Qué vino con este plato?

Todo es lícito en gastronomía pero no todo es adecuado

Nuestra pretensión, en este capítulo, no es otra que la de orientar a nuestros clientes en la elección del vino más apropiado para acompañar a ciertos manjares de forma más o menos genérica.

En este apartado solo queremos poner en conocimiento de nuestros clientes las bases principales sobre las que se sustenta el maridaje. Y estas no son otras que, referidas a la comida: el ingrediente principal, el estilo de cocción, y la salsa o aderezo que lo acompañará.

Un ejemplo.
Un pollo cocinado a la plancha con un poco de aceite y finas hierbas  resultará un plato ligero, suave y aromático, y requerirá por tanto de un vino no muy alcohólico e igualmente aromático. Un albarín (que no albariño) criado sobre lías sería ideal.

El mismo pollo pero cocinado lentamente en una cazuela con una base de cebolla sofrita, ajo, jitomate y frutos oleaginosos  requerirá de un vino con más cuerpo y mayor grado alcohólico y tanicidad. Un tempranillo con crianza de Ribera del Duero, por ejemplo.

Evidentemente, estos tres factores principales atribuidos a la comida, llevan implícitos muchos otros aspectos a tener en cuenta que, por razones obvias, no podemos considerar aquí (intensidad aromática, grasosidad, suavidad, jugosidad, acidez, picosidad,etc.)

Sugerencias generales

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